
El aviso llega marcado como SIMULACRO, en ámbar y sin el sonido de emergencia. No es un sismo: es un ejercicio, y la idea es que para el día que sí lo sea, tu cuerpo ya sepa qué hacer.
Cuando suene: agáchate, cúbrete, agárrate. Después, sal por la ruta señalizada hasta tu punto de encuentro, sin correr y sin devolverte por nada.
Si tu alcaldía quiere programar una jornada así, la solicitud se hace desde la página de simulacros y no tiene costo para entidades públicas.