
7.4
18 km
San José del Palmar, Chocó
V
A las 4:11 de la mañana del 10 de agosto, un sismo de magnitud 7.4 sacudió el occidente colombiano. El epicentro estuvo cerca de San José del Palmar, en el Chocó. En Cali se sintió con intensidad V: suficiente para despertar a una ciudad entera y tumbar lo que estaba mal puesto, no para tumbar edificios.
Doce días después, el balance oficial de la UNGRD es de 304 fallecidos, 426 personas desaparecidas y 123.789 familias afectadas. La cifra de desaparecidos sigue siendo la más incierta: incluye a quienes nadie ha podido contactar, no solo a quienes se sabe que estaban bajo escombros.
Por qué nadie pudo llamar
En los primeros minutos, la red de celular del suroccidente se congestionó y después se cayó. No fue un daño en las antenas: fue todo el mundo marcando al mismo tiempo. Las redes están dimensionadas para un día normal, y un sismo fuerte multiplica los intentos de llamada en menos de un minuto.
Los mensajes de datos pesan mucho menos que una llamada y muchas veces siguen pasando cuando la voz ya no. Esa es toda la razón por la que Sismia existe: un toque en «Estoy bien» le llega a tu círculo sin ocupar la red de voz que en ese momento necesitan los organismos de socorro.
La pregunta después de un sismo nunca es cuánto midió. Es si tu gente está bien.
Qué cambia de aquí en adelante
El proyecto de ley del SNAST volvió a moverse en el Congreso después del 10 de agosto. Propone que todos los celulares del país reciban un aviso en 30 segundos, además de radio y televisión. Le faltan cuatro debates, y el detalle técnico de quién opera la red sigue sin definirse.
Mientras tanto, lo que sí está en manos de cada quien es tener claro el punto de encuentro, saber a quién avisarle y dejar el teléfono configurado para que suene aunque esté en silencio.
Las cifras de un sismo cambian durante semanas. Las de esta nota son las del último boletín de la UNGRD disponible al publicar, y las actualizamos cuando salga uno nuevo.