
La magnitud es una sola por sismo: mide cuánta energía se liberó en el foco. La intensidad es distinta en cada punto del mapa: mide qué tan fuerte se sintió ahí. Un sismo tiene una magnitud y miles de intensidades.
Por eso una alerta por magnitud es ruido. Un M6 a 300 kilómetros y 150 de profundidad puede que ni te despierte; un M4.2 a diez kilómetros debajo de tu casa te saca a la calle. Lo que importa no es el número del titular, es lo que llega a donde estás.
Cómo lo calculamos
Usamos una ecuación de predicción de intensidad publicada (Allen, Wald y Worden, 2012) que estima el grado Mercalli a partir de magnitud, profundidad y distancia. Está calibrada para corteza activa, y buena parte de la sismicidad colombiana es intraplaca profunda, así que en esos casos tiende a quedarse corta. Lo decimos porque es verdad y porque estamos contrastándola contra los mapas del SGC.