
Es lo primero que cuenta cualquiera que haya pasado un sismo grande: intentó llamar a su familia y no entró la llamada.
La red no se rompe, se congestiona
Una antena de telefonía atiende a un número limitado de llamadas simultáneas. Cuando una ciudad entera marca en el mismo minuto, la mayoría no pasa.
Los datos aguantan mejor que la voz, porque un mensaje corto ocupa una fracción del canal que ocupa una llamada.
Por eso «Estoy bien» es un toque
Un aviso de que estás bien es un puñado de bytes. Pasa por donde una llamada no pasa, y llega a todo tu círculo a la vez sin que tengas que marcarle a nadie de uno en uno.
Sismia no reemplaza a la línea 123 ni a los protocolos oficiales. Es una señal adicional para que tu gente deje de intentar llamarte.
